jueves, 12 de abril de 2007

LA FUTURA ECOCIUDAD

Madrid dista mucho aún de ser una urbe arquitectónicamente sostenible pero parece que en ello está. Los primeros en verlo serán los vecinos de Vallecas Villa y Puente de Vallecas donde la Empresa Municipal de la Vivienda y el Suelo pretende desarrollar barrios ecológicos que conjuguen sostenibilidad y modernidad, desarrollo y respecto por el entorno. Según Ana Sánchez, directora de calidad residencial de la empresa, las claves de esta nueva capital son construir una ciudad compacta, sin zonificaciones, con el menor número de calles de tráfico rodado y accesos fáciles, dando la máxima prioridad al peatón y dotado de carriles bici. Los edificios se orientarán de tal modo que reciban el sol en invierno y la sombra en verano, con estudio y control de la dirección de los vientos. Estarán, además, convenientemente aislados no sólo térmicamente sino para amortiguar los ruidos, y el barrio estará dotado de vegetación autóctona, de generadores de energías renovables y de calefacción común, la llamada District Heating.


Uno de los proyectos más desarrollados es el de las colonias de San Francisco Javier y Nuestra Señora de los Ángeles donde la empresa pretende hacer "de un barrio desfasado un nuevo barrio ecológico". Se trata de un área de propiedad municipal donde se van a levantar dos colonias con 2.069 viviendas de protección oficial que costarán unos cuatro millones de euros y que reemplazarán a las construcciones de los años 50. Por el momento la idea está en sus inicios y aunque el proyecto de urbanización ya está en fase de aprobación, aún habrá que esperar cinco o seis años para ver la realidad del ecobarrio, en Puente de Vallecas. La seña de identidad de esta nueva zona residencial será, según Ana Iglesias, el District Heating o calefacción urbana, "una fuente de abastecimiento de energía convencional de alta eficiencia, basada en la tecnología de condensación y baja temperatura con pia de combustible y energía solar".

Bajo el suelo de la colonia de San Francisco Javier y nuestra Señora de os Ángeles se extenderá toda una planta de producción termoeléctrica basada en esa tecnología puntera que utilizará, explica Ana Iglesias, un sistema no contaminante, con una veintena de pilas de combustible y el biogás procedente del verdetero de Valdemingómez. La central convertirá gas en calor para la calefacción y el agua caliente de los pisos, y también en electricidad. "Ésta la volcaríamos a la red y con el importe de la venta amortizaríamos la inversión en unos seis años", asegura. Las cifras hablan por sí solas: esta pequeña central termoeléctrica producirá 6.307 megavatios a la hora y permitirá un rendimiento estacional anual del 197 por ciento, "un alto porcentaje si se tiene en cuenta que una caldera convencional sólo alcanza el 60%". Además el grado de contaminación de la central será tres veces menor que cualquier sistema convencional de calor a gas natural. Su coste: 12,6 millones de euros, lo que supone un sobrecoste sobre una instalación normal de 4,8 millones.

Pero este ecobarrio no va a ser el único. En Villa de Vallecas se construirán 410 viviendas de protección oficial que convertirán La Rosilla en un barrio puntero que contará con un núcleo residencial autogenerador de su propia energía. Además e cumplir con el resto de los requisitos las viviendas se construirán con materiales ecológicos y reciclables y se introducirán las medidas más avanzadas de ahorro energético. Junto con La Rosilla y las dos colonias de Vallecas Villa la Empresa Municipal de la Vivienda realizará actuaciones puntuales en en Barrio Aeropuerto "en donde tramitamos con 560 familias sus casas y construir nuevas viviendas con una orientación adecuada y un aislamiento y ventilación acordes con la situación" actuaciones muy similares a las de Los Olivos (Villaverde) una colonia municipal de 336 viviendas o Plata y Castañar, con 2.000 viviendas afectadas.

En el pensamiento de los técnicos de la EMV están otros proyectos tan punteros como los techos vegetales "a base de plantas autóctonas que no sólo aíslan sino que dan oxígeno y humedad". Las plantas se alimentarían de aljibes construidos estratégicamente para recoger y conservar el agua de lluvia. Esta idea se podría aplicar a los ecobarrios, igual que el sistema de depuración y reciclaje de agua para cada edificación, "algo que está en periodo de estudio para ver si es viable sanitariamente recuperar las aguas sucias de la pila y que se puedan reutilizar en el inodoro o para regar el jardín". En opinión de Ana Iglesias las medidas que queremos aplicar son coherentes y, sobre todo, propuestas lógicas", que ya antes se han aplicado en nuestra construcción, como la orientación de los edificios o las galerías de verano. Y es que "la sostenibilidad es volver al pasado pero con cabeza", señala la directora, "aprovechando, eso sí, los avances arquitectónicos como los nuevos materiales".

Artículo publicado en www.madridiario.es. Madrid. 13/10/06 Elena Delgado.

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